En esta ocasión se me han quedado para el anexo 2 acontecimientos: La conversación con la familia Bokun en el jardín de su casa en Dubrovnik y el desagradable episodio de Bibinje, donde estuvimos a punto de dormir en la calle.
Empecemos por lo más agradable, la conversación con los Bokun. Después de desayunar pensábamos irnos rapidito, pero aquella mañana, los miembros más jóvenes de la familia que regentaba el B&B donde nos hospedábamos en Dubrovnik tenían ganas de cháchara. Tenían que ser los 2 hermanos de veintitantos años porque sus padres no hablaban inglés. Primero nos relataron como Croacia, un país prácticamente en ruinas después de la guerra de independencia, se iba levantando gracias a la ayuda internacional y al dinero del turismo. “Nos falta mucho para ponernos al nivel del resto de Europa, pero a base de curro lo conseguiremos“, nos contaba Toni. Después del típico intercambio de “¿como es la vida en vuestro país?”, la conversación se acabó girando hacia las guerras balcánicas de los 90 (supongo que era inevitable), y entró en su fase más emotiva.
“Lo primero que hicieron los serbios al comenzar el asedio fue cortar el agua y la luz, y de pronto tuvimos que alumbrarnos con lámparas de aceite o gas e ir a buscar agua al pozo del convento de San Francisco, como habían hecho nuestros antepasados hace 100 años“. Hummm… unos 20 minutos andando… eso tenía que ser peligroso, pregunté yo. “Pues sí, al principio nosotros íbamos a por agua, a veces sin que lo supieran nuestros padres. Para mi hermana era una especie de juego y yo iba un poco en plan protector, como hermano mayor. Ten en cuenta que en 1991, ella tenía 10 años y yo 14. El caso es que tuvimos mucha suerte. En primer lugar porque un obús serbio nos podía haber volado en pedazos, y en 2º lugar estaban los francotiradores serbios. Esos hijos de puta no tenían ningún inconveniente en volar la cabeza a un niño. Pero sin embargo tuvimos mucha suerte y no nos pasó nada“. Y, vuestros padres, ¿que decían de todo esto?. “Pues al principio creo que tampoco eran muy conscientes del peligro, pero en cuanto pasaron unas pocas semanas, nos prohibieron ir a por agua y se encargaron de que no lo hiciéramos. Luego surgió la posibilidad de enviarnos a Alemania con mi tío, y mis padres no lo dudaron. Yo le dije a mi padre:’No, papá, yo quiero aguantar aquí contigo’, y él me contestó:’Me parece que no has entendido nada: Si los serbios entran en la ciudad, nos van a matar a todos: hombres, mujeres y niños, y yo quiero que quede alguien vivo con el apellido Bokun, así que vete a Alemania con tu tío’“. Teníais que verle contando esto con los ojos húmedos y la voz temblorosa 14 años después de que ocurriera. Me puso los pelos como escarpias…
Pero… a día de hoy Serbia está arruinada. ¿No es eso una garantía de paz para el futuro?, pregunté. “Cuando te gastas todo el dinero de un país en guerras contra tus vecinos es normal que te arruines. A mí me asusta el rollo ese de ‘La Gran Serbia’. Ya sabes, Serbia controlando Eslovenia, Macedonia, Croacia, Bosnia y Montenegro. Hay escritos de hace más de 150 años que ya hablaban de ello, y parece que no se les había ido de la cabeza. Realmente Yugoslavia fue la realización de ‘La Gran Serbia’. Y para el futuro mi esperanza es que a los serbios de la calle les dé por pensar: ‘Los paises ex-yugoslavos están mejor que nosotros económicamente. ¿No deberíamos dedicarnos a trabajar por nuestro bienestar en lugar de hacer una guerra tras otra? Claro, que tampoco es justo echarle toda la culpa a los serbios de los problemas de Los Balcanes. Una vez que Croacia tuvo su independencia asegurada, el idiota que teníamos por presidente tuvo su propia visión de ‘La Gran Croacia’ y empeoró la guerra de Bosnia.”
Ese idiota que tenían por presidente no era otro que Franjo Tudjman, primer presidente de la Croacia independiente, que murió de cáncer en 1999 y que buena parte de su país considera un héroe. No pude evitar mirarle perplejo. “Pues sí“, siguió Toni. “Quiso utilizar a los bosnio-croatas para anexionarse Bosnia, o al menos parte de ella. Hombre, hay que reconocer que tiene algo de base histórica, porque Bosnia perteneció al Reino de Croacia hasta el siglo XII. Pero joder, es que han pasado casi 800 años… desde luego, por lo que a mí respecta, los croatas de Bosnia me parecen igual de incivilizados que el resto de los bosnios, así que yo no los quiero para nada“. Interesante, pensé yo. Los que para unos son héroes, para otros son asesinos o simplemente idiotas. “Y cuidado con Bosnia” terminó Toni. “Es un polvorín que puede volver a estallar en pocas décadas. En primer lugar porque están esperando a que se marchen las fuerzas internacionales para volver a matarse entre ellos, y en segundo lugar por el establecimiento de militantes de Al Qaeda en el país. Durante la guerra, los serbios tenían el apoyo de Rusia y los croatas lo teníamos de las potencias occidentales, especialmente de Alemania. Pero los musulmanes bosnios se sintieron solos, y cuando pidieron ayuda al mundo, imagínate quien acudió: los fanáticos que vinieron en defensa del Islam. La última vez que estuve en Sarajevo, no me gustó nada el ambiente que se respiraba por las calles: ví a varias mujeres tapadas de pies a cabeza como si fuera Arabia Saudí. Seguro que son bosnias casadas con ex-guerrilleros de Al Qaeda que se quedaron a vivir en Bosnia. Las mujeres bosnias no han ido tapadas en la vida. Me da miedo que a la vuelta de 50 años tengamos en el corazón de Europa un estado gobernado por integristas islámicos“.
Con este inquietante pensamiento en mente, nos metimos en el coche para nuestra sesión de curvas. Y camino de Sibenik reflexionaba yo: ¿Tendrían este tipo de conversaciones la gente que hace viajes organizados? “Ni de coña”, me decía Cris. Pero es que sin estos momentos, nuestros viajes perderían mucho interés. “Ya lo sé, ellos se lo pierden…”. Confieso que eso de que un tío te diga donde tienes que parar y durante cuanto tiempo me resulta muy cansadoFinalmente llegamos a Sibenik a eso de las 8 de la tarde, vimos la catedral con las últimas luces del día y nos dispusimos a cenar. Antes, por pura precaución, me dió por llamar a nuestro alojamiento de esa noche, la “Pensión Marta” en Bibinje, cerca de Zadar. Y tuvimos más o menos esta conversación:
- “Hola, ¿es la pensión Marta, en Bibinje?“
- “Sí, es aquí, buenas noches“.
- “Buenas noches. Soy Roberto y tengo una reserva para esta noche en su pensión“
- “Ah si, hola. Tengo que avisarle una cosa, la habitación con baño que teníamos se la he dado a otra gente“
- Cojonudo, pensé. “¿Como que a otra gente? Pero si ya he pagado un dinero por adelantado en hostels.com…“
- “Bueno señor, es que no se imagina la cantidad de gente que reserva y luego no aparece“.
- Y a mí que coño me cuentas… “Oiga, pero es que repito, que hemos pagado un dinero por adelantado y yo quiero una habitación con baño.“
- “Bueno, no se preocupe, señor, que le puedo colocar en otra casa, ¿a que hora llegará?“
- “Pues estoy ahora en Sibenik, y tenemos que cenar… creo que sobre las 11“
- “Bien, luego nos vemos, señor“
Con el susto en el cuerpo, nos fuimos a cenar, tardaron un poco en atendernos y nos pusimos en marcha más tarde de lo que esperábamos. Además, en la era pre-GPS(ahora no entiendo como podía viajar yo sin ese cacharro), al conducir por un país que no conoces, te perdías y llegabas a los sitios más tarde de lo que esperabas. Así que llegué a Bibinje sobre las 12 de la noche. Aquello era un pueblo costero-playero muy tranquilo, tan tranquilo que estaba completamente desierto. ¿Como son estos croatas que a las 12 de la noche en verano están desiertas las calles de un pueblo costero? Había carteles de todo tipo de pensiones, pero ni rastro de nuestra Marta. Llamé al dueño:
- “Hola, ¿Pensión Marta? estamos ya en Bibinje, pero es que no encontramos su casa“
- “Hola, pues es fácil, hay muchos carteles“. Por la voz de sueño que tenía, le habiamos sacado de la cama. Se ve que no le preocupaba mucho que durmiéramos en la calle…
- “Pues no he visto ni uno, ¿nos podría dar alguna indicación?“.
- “Volved a la entrada del pueblo, girad, la 1ª a la izquierda y bla, bla, bla…“
Seguimos sus indicaciones, y si mi vida hubiera dependido de ver un cartel de aquella pensión, la habría perdido esa noche sin ninguna duda. Le volvimos a llamar a eso de las 12:20.
- “Oiga, que no vemos ningún cartel y hemos seguido sus indicaciones varias veces…“
- “Decidme, ¿donde estáis?“
- Imaginaros un lugar lleno de chalets donde todas las calles son absolutamente iguales “Pues no lo sé, es que no veo ningún lugar reconocible“
- “Bueno, esto ya es demasiado. Buscad alojamiento en otro sitio“
- “¿El qué es demasiado? ¿El que pagamos dinero por adelantado, le das nuestra habitación a otro y ahora nos dejas en la calle?“
- “Reclamad si queréis a hostels.com, hay muchas pensiones y hoteles por ahí fuera donde os darán alojamiento.“
Al ver la cara que se me había quedado, Cris me preguntó que pasaba. Cuando le conté que nos dejaban en la calle, le salió el temperamento puro que lleva dentro, me arrancó el móvil de las manos y en perfecto castellano, empezó a llamar de todo menos guapo al individuo que nos dejaba durmiendo en la calle. Al ver la que se le venía encima, el individuo colgó. “Vamos a buscar su casa para darle una paliza y quemarla con él dentro”, propuso. Confieso que la escena de la paliza y el incendio sonaba muy, muy tentadora, pero no solucionaba nuestro principal problema: No teníamos sitio para dormir esa noche.
Así que la convencí para que empezamos a deambular por el pueblo y pronto vimos que no había una sóla luz en ninguna casa. Ahora imaginaros el estrés de verte a la 1 de la mañana en un sitio donde no has estado nunca e intentas buscar alojamiento para no dormir en el coche. A eso de la 1:30, cuando yo ya estaba resignado, en una carretera de las que salía del pueblo vimos un establecimiento que tenía un parking delante y una luz encendida dentro. Me asomé a ver que era y ví una recepción de un hotel y una extraña señora desaliñada pero de sonrisa amable viendo la tele. Parece ser que era la única persona con insomnio en la zona. Le pedí una habitación, y sin decir nada (no hablaba ni “papa” de inglés), me dijo con gestos que la siguiera. Me enseñó una espaciosa habitación con cama de matrimonio, le hice el gesto de “¿Cuanto cuesta?” y me señaló un cartel donde había una cantidad en Kunas croatas que equivalía a unos 50€. Aparte de que no estábamos para discutir, el precio era más que razonable, así que le levanté el pulgar para decir “Trato hecho”. Salí a buscar a Cris al coche y le dije:”Coge la maleta que ya tenemos donde dormir”. Nos despedimos de la extraña señora sonriente(ganas me entraron de comérmela a besos) y entramos a la habitación. Cuando nos empezamos a desnudar para meternos en la cama, Cris pregunto: “Oye, la habitación, la recepción, ¿no te recuerda todo este sitio a esos hoteles de carretera de la frontera con México que salen en las pelis americanas?”. Pues había clavado la descripción. Yo ya no sé si era el sueño, o es que me habían echado algo en la salsa de los crepes de la cena, pero desde luego la historia era de lo más delirante…
Si os dijera que dormimos sería mentira (demasiada tensión acumulada), así que nos levantamos tras pasar unas horas tumbados y desayunamos con un agradable matrimonio en el que él era italiano y ella guatemalteca(seguía la historia delirante). Pagamos a la señora extraña que nos dio de desayunar con el amor de una madre(yo creo que se nos veía el sufrimiento en la cara) y seguimos ruta. En Zadar fuimos a hablar con la policía. Nos dijeron que lo que había hecho el tío no era realmente un delito y nos recomendaron escribir una carta de queja a la asociación de turismo croata. Lo hicimos de vuelta a España y me contestaron 3 meses después pidiéndome mil perdones y que la próxima vez que visitáramos Croacia nos alojáramos en pensiones de las que controlan ellos para ahorrarnos disgustos. La pensión sigue funcionando a día de hoy, así que como mucho se llevarían un tirón de orejas. Aquí habría pasado lo mismo, así que no me sorprendió mucho el resultado final de la historia. El dinero que le habíamos adelantado a hostels.com eran sólo 5€, pero es que ya era una cuestión de principios el recuperarlo. Tras 3 ó 4 mails de tira y afloja, nos hicieron un reembolso en la tarjeta de crédito y asunto cerrado…
Por cierto, creo que esta vez me he superado. Vaya tocho, por Dios…
Hola chicos, por fin me he parado un poquito a ver la super mega web y es una pasada…Os lo habéis currado…la verdad es que la voy a tener en cuenta para mis futuros viajes…Aquí tenéis mi blog de India por si en algún momento os apetece ir…http://blogs.ya.com/brubripower/200508.htm
Besos
mmm… guapísimo tu blog de la India… no conocía tu talento como escritora…